Historia del Berserker

El despertar del Berserker
A pesar de su superioridad física, los Gigantes permanecieron en Keplan en todo momento sin expandir su territorio, pues carecían de ambición para ello. Sin embargo, el descubrimiento y la extracción de los cristales oscuros trajeron la devastación a las tierras de Keplan y desataron conflictos internos en el seno de la tribu.
Aquellos que se aliaron con el caudillo de los gigantes, el Jefe Gehaku, insistían en desplazarse hacia el sur para preservar su antiguo estilo de vida y evitar conflictos con los humanos. Por el contrario, quienes apoyaban al joven Tantu argumentaban que, basándose en su observación de la codicia humana, la tribu sería aniquilada si no eran ellos los primeros en alzarse en armas.
Tantu era bastante pequeño para ser un Gigante, tanto que se le conocía como el "Pequeño Tantu", un apodo que, por supuesto, detestaba. Sin embargo, su determinación y agresividad fueron más que suficientes para congregar a los Gigantes más jóvenes, y su inteligencia bastó para inspirarlos con sus ambiciones. Además, su espíritu aventurero lo llevó a recorrer todo el continente en busca de un lugar donde la tribu pudiera asentarse y prosperar.
Una mañana muy temprano, Tantu desapareció junto a sus seguidores. Según los rumores, había decidido establecerse en algún lugar de Mediah, en una tierra de antaño. Allí, Tantu buscó forjar una alianza con los enanos que ya residían en aquel territorio ancestral.
¨Los Gigantes y los Enanos somos como hermanos. Es nuestro turno de devolver la ayuda que recibimos de vuestro linaje¨ declaró Ain Greid, el jefe de los enanos, quien recibió a Tantu con los brazos abiertos. No muy lejos de allí, el jefe guió a los Gigantes hasta el mausoleo de un antiguo caudillo, el lugar donde descansan los gigantes de antaño.
Los textos antiguos grabados en el mausoleo aún no habían podido ser interpretados ni siquiera por los enanos. Sin embargo, Tantu fue capaz de leerlos como si se tratara de su propia lengua materna.
"Fue el Puño atronador, fabricado por los antiguos enanos, lo que nos protegió"
Descifrar aquellos registros antiguos provocó cambios en el propio cuerpo de Tantu. Su constitución, relativamente pequeña, creció hasta superar la de cualquier otro Gigante. Se volvió más sabio y fuerte que nunca, como si todas las nuevas habilidades que nutrían su antaño menuda estatura se expandieran hacia fuera, obligándolo a crecer físicamente.
Tantu reprodujo el puño atronador de antaño con la ayuda de los enanos, y acto seguido procedió a fabricar una versión mejorada que solo los Gigantes podían utilizar.
Tras terminalo, Tantu tuvo la certeza de que su Puño atronador otorgaría a la tribu una fuerza destructiva sin igual.