Historia del Mago

En un rincón del espacio profundamente lejano se alzaba el mundo de los sabios, un reino donde la Liga de Godr se erigía como la organización gobernante.
Tres jóvenes magos fueron los artífices absolutos de la creación de la Liga de Godr. Se entregaron sin descanso a la búsqueda del conocimiento absoluto, volcando todos sus recursos en la investigación de los elementos primordiales. Toda línea de estudio nacía de estos tres individuos quienes, a pesar de su corta edad, poseían un saber que superaba con creces sus años de vida. De entre los tres, el conocido como Lord Red era considerado el más brillante y, tal vez, el más sabio de todo su mundo.
Siempre iba un paso por delante, todo éxito en las investigaciones de Liga de Godr pasaba inevitablemente por sus manos. Como es natural, esto despertaba un profundo orgullo en Lord Red. Formaba parte del núcleo de la Liga de Godr, por lo que no escatimaba en esfuerzarse para alcanzar la perfección más absoluta.
Uno de los logros más aclamados de Lord Red fue la invención de la "Sfera", la primera herramienta mágica de la historia. Lord Red bautizó este primer artefacto como la "Godrsfera", en honor a la propia Liga de Godr. Tras este hito, continuó realizando avances a una velocidad pasmosa. Gracias al uso de la Godrsfera, fue capaz de invocar y comulgar a dos espíritus guardianes:
- Marg: el guardián del fuego, quien encarnaba el poder destructivo de la naturaleza.
- Arne: la guardiana del agua, que ofrecía un sustento espiritual que contrastaba a la perfección con el potencial de Marg.
A pesar de todo lo que Lord Red había logrado en nombre de la Liga de Godr, sus hallazgos comenzaron a transformarse también en una fuente de gran preocupación. Esto se debía, en gran medida a Marg, el guardián del fuego, cuyo poder destructivo resultaba extremadamente difícil de contener. Una hazaña que Lord Red apenas lograba mediante el uso de la Godrsfera, bajo la mirada siempre recelosa del resto de la organización.
Marg representaba un verdadero problema para el conjunto de la Liga de Godr. El propósito fundamental de la organización era la búsqueda del conocimiento a través del estudio de los elementos primordiales, no la destrucción. Pronto se fraguó un cisma, una división de la propia organización encabezada por los más envidiosos de los logros de Lord Red. No tardaron en llover acusaciones que lo señalaban por guiar a la Liga de Godr hacia un camino oscuro y de destrucción. Sin embargo, Lord Red estaba tan absorto en sus estudios que, en gran medida, optó por ignorar los reproches.
No mucho después, la Liga de Godr llegó a un consenso unánime y denunció a Lord Red como a un lunático, cegado y enloquecido por la búsqueda de la destrucción total. La organización comenzó a darle la espalda y algunos, incluso, empezaron a atribuir a Marg el mérito de los logros del mago. Lord Red, tan acostumbrado a ser venerado como el mago supremo y el más sabio de todos, se sintió profundamente ofendido por semejante agravio. Si había algo capaz de rivalizar con su vasto conocimiento elemental, era su propio ego. De modo que, en cuanto empezó a sentirse humillado por la Liga de Godr, comenzó a responder con amenazas.
Prometió muerte y destrucción a la organización en repetidas ocasiones, pero sus amenazas fueron ignoradas. Alimentando aún más su furia, terminó por perpetrar un golpe hostil para hacerse con el control de la Liga de Godr. Desatando una magia de fuego que ni él mismo era capaz de contener, logró abrirse paso hasta la Cámara de los Magos, el mismísimo centro del mundo. Fue en ese preciso instante, cuando la victoria parecía al alcance de su mano, la Liga de Godr, al detectar dicha amenaza decidió activar su magia de absorción. El hechizo devoró su poder elemental y desterró a Lord Red a un espacio distorsionado por haber desafiado las leyes de la naturaleza.
Mientras permanecía atrapado en aquel espacio, Lord Red comprendió que estaba siendo consumido por Marg, el guardián del fuego. Tanto su cuerpo como su alma estaban sucumbiendo a la influencia destructiva de ese espíritu guardián, por lo que se dio cuenta de que debía contraatacar. Aquella pugna devoró su propia esencia, pero emergió victorioso, aunque envejecido de manera drástica. Sin embargo, seguía atrapado; perdiendo su anclaje con la realidad y despojándose, poco a poco, de su propia humanidad.
De pronto, percibió algo. Otro ser humano intentaba seguir sus pasos, tratando de alcanzar aquel espacio distorsionado. Al concentrarse, comprendió que se trataba de alguien procedente de su mismo mundo, alguien que había canalizado sus investigaciones a través de un tipo de Sfera diferente. Vio en ella la misma sed de conocimiento que a él lo había impulsado en el pasado y, por primera vez en su vida, sintió el miedo.
Temió que la maga lo siguiera hasta aquella dimensión oculta, que su misma sed de conocimiento la arrastrara por una senda de la que jamás podría escapar. Para salvarla a ella, y salvarse a sí mismo, destruyó la Godrsfera. La explosión resultante hizo añicos su prisión, desgarró los confines del tiempo y el espacio, y lo sepultó en el Éter. Mientras su conciencia se desvanecía, sintió la absoluta certeza de que había logrado cerrarle el paso a aquella maga.
Cuando finalmente recobró el conocimiento y abrió los ojos, su mirada se cruzó con el reflejo de su envejecido ser en las aguas del lago que se extendía a su lado. Sintió cómo su humanidad regresaba a él, y no podía evitar pensar que aquel mismísimo lago era lo que le había acabado salvando la vida.